2005/06/04

Sábado 10 de Julio de 2004: Presentación del libro Azzabache de Soledad Davies, por Juan Carlos Moisés

16:10 – Presentación del libro “Azzzabache” (Poesía) de Soledad Davies. En la Sala Héctor Yannover de la Escuela de Arte, se realizó la presentación del libro de Soledad, una poeta nacida en Comodoro Rivadavia, que contara con la voz del poeta Juan Carlos Moisés que para tal ocasión dijo lo siguiente:
Presentación del Libro de Poemas “Azzzabache”, de Soledad Davies

UNO: Me voy a tomar el atrevimiento de hacer un poco de historia. El año pasado supe que Soledad Davies era una joven de Comodoro, que escribía poesía y que estudiaba en Buenos Aires. Lo supe por su madre, a quien conozco por razones laborales. Y quiso el azar que el hermano de Soledad fuera compañero de estudios de mi hijo menor, en la universidad, en Buenos Aires. Fue entonces que al ponernos en contacto supe que Soledad tenía un libro inédito y que su intención era enviármelo para que lo leyera y le diera una opinión. Lo primero que pensé, al tratarse de una joven de veinte años, fue que me iba a encontrar con poemas primerizos, entre regulares y discretos, como suele ocurrir en estos casos. La sorpresa fue muy grande cuando recibí el libro completo por correo electrónico. Lo leí con asombro y con gran interés. El libro era muy bueno. Era un gran primer libro. Parecía que lo había escrito alguien con mucha experiencia en la escritura. No siempre se alcanza un logro semejante con el primer libro. Encontrar una voz, un tono, no es tarea sencilla. Todos sabemos que casi siempre la solidez en la escritura se alcanza a fuerza de años de trabajo. Ese libro era AZZZABACHE, editado un año después en Buenos Aires por el sello La Bohemia, y que ahora estamos presentando en Comodoro, la ciudad natal de Soledad.
DOS: Alguien dijo que la verdadera prueba de imaginación era ponerle nombre a un gato. Creo que también puede ser un desafío a la imaginación ponerle el título a un libro. Y AZZZABACHE es un bello nombre. Por lo que significa poéticamente y por cómo suena en nuestra boca este nombre al momento de pronunciarlo. AZZZABACHE. Las “zetas” repetidas son como dos adjetivos en uno. Y son, además, una especie de guiño al lector. Cada una de las “zetas” podría ser, también, lo que se cuenta en clave de poesía.
TRES: Este es un libro breve, tiene pocas palabras y se puede leer más o menos de un tirón. El libro no tiene una sola palabra que sobre ni que falte. Con lo menos puede lo más. Invita a leer un poema detrás de otro sin detenernos hasta el final. Y es en la lectura, en la experiencia de la lectura, que el libro se amplía, como una caja de resonancia. Es un libro, digamos, con levadura. La levadura que necesita toda poesía para alcanzar su verdadera dimensión. Trataré de estar a la altura de la circunstancia y decir lo necesario de este libro, que no deshonre la precisión de los poemas acá escritos. Sí, el libro es breve, pero la carga poética es intensa.
CUATRO: Hace unos pocos días me fue a visitar un amigo. Es lector de poesía, y ha publicado un librito hace ya algunos años. Le mostré el libro de Soledad. Lo comenzó a leer de pie frente al ventanal, con el sol del invierno en la cara. Yo de paso le comenté quién era la autora, lo poco que sabía, lo poco que sé. Leyó cada poema con detenimiento y en algunos casos en voz alta. Se dio cuenta enseguida que se trataba de buena poesía. Se detuvo en varios, pero en uno en particular, que repitió acompañando el gesto con el dedo en el aire (como Pedro Rojas, en el poema de Vallejo): “trazaste un círculo / alrededor de los ángeles / ellos quisieron ser invisibles” Lo repitió, y también el movimiento del dedo apenas rozando el vidrio. Todavía lo veo hacer ese movimiento. Esto me lleva a otro poema que dice: “un círculo de palabras en busca de la palabra”. Es el modo en que Soledad escribe: una vez dentro de ese círculo se transforman en poesía.
CINCO: A poco de comenzar a leer, percibimos que AZZZABACHE está escrito en “estado de poesía”, “en estado de alerta”, digamos, como gustaba decir a Edgar Bayley. Los poemas están escritos con finísima precisión. Sin embargo, Soledad no ha necesitado palabras extrañas al habla cotidiana. Este es un logro. Acá la lucha antes que con el idioma es con la materia poética.
Esta poesía nunca es lineal, siempre tiene un sentido otro. La literatura, y la poesía en particular, es “lenguaje cargado de sentido”.
Esta es poesía escrita con los sentidos y con la experiencia; una experiencia amplificada tanto por la verdad como por la belleza de la imagen poética.
Recorre el libro un tono confesional, intimista, a través de imágenes sugestivas y bellas. Es poesía que tiembla, que late, que exalta momentos luminosos y se expone ante el dolor, la búsqueda, la pregunta. Poesía que compromete nuestra sensibilidad, nuestro sentido estético, nuestra inteligencia. Es poesía conceptualmente lograda.
En los poemas se cumple cabalmente aquello que dijo Marianne Moore: “En un poema las palabras tienen que ser tan agradables al oído como el sentido a la mente”.
SEIS: Los poetas mayores siempre debemos alentar a los poetas que se inician. Debemos alentarlos aun cuando sus logros no sean los esperados. Debemos alentarlos para que sigan escribiendo y se superen con el tiempo. A veces sólo necesitan tiempo y confianza, porque el talento ya lo tienen. Y otras veces el talento viene con el trabajo.
A Soledad Davies debemos alentarla por dos cosas:
1- Porque es una poeta que se inicia y publica muy joven su primer libro.
2- Y porque AZZZABACHE es un logro para la poesía. Por extensión, es un logro para la poesía de la Patagonia, y lo es para la poesía de Comodoro. Esto debemos decirlo. No es común que una voz joven irrumpa con tanta madurez poética. Esto es una realidad. Y no sólo tenemos que alentarla. Debemos cuidar, apoyar, difundir su poesía.

Juan Carlos Moisés
Sarmiento – Provincia del Chubut