2005/06/04

Sabado 10 de Julio de 2004: Cuando los vecinos dicen no, por Brígida Baeza

16:50 – “Discurso e identidad” – charla a cargo de Sebastián Sayago, Brígida Baeza, Edda Crespo, Luis Sandoval, Fernando Becerra y Raúl Muriete (Esc. De Arte, Sala Macedonio Fernández) – 2 horas
A continuación reproducimos la ponencia de Brígida Baeza:
La constitución de subjetividades reflexivas en una comunidad periférica.
Cuando los vecinos dicen NO.[1]
Brígida N. Baeza[2]
La falta de porvenir, otrora reservada a los “condenados de la tierra”, es una experiencia cada vez más extendida, y, por ende, contingente. Pero también hay que contar con la autonomía relativa del orden simbólico que, en todas las circunstancias y, sobre todo, en los períodos en que las expectativas y las posibilidades se desajustan, puede permitir cierto margen de libertad a una acción política que se proponga reabrir el espacio de los posibles.
Pierre Bourdieu, 1999: 309.
1. Introducción
A partir de la inauguración del debate en torno a la posmodernidad que iniciaron Jean Lyotard y Gianni Vattimo, cuya reflexión se centra en la crisis de los grandes relatos, la dependencia de la información, la pérdida en la visión de progreso, y la sensación de estar presentes ante una época donde la ciencia ya no cumple el lugar privilegiado para interpretar y explicar el mundo. La sociología continuó el debate, aunque bajo distintas perspectivas, la mayoría concuerda en problematizar el concepto de posmodernidad, y en brindar una serie de respuestas a las transformaciones que se iniciaron a partir de los ´80.
Una de las líneas que contribuyó al debate es la teoría de la modernización reflexiva, que será recuperada en el presente escrito y en particular la postura del sociólogo Scott Lash. Intentaremos analizar los límites y alcances que tiene la conceptualización propuesta en torno a la reflexividad estética para interpretar la construcción de un proceso de individuación creciente entorno a la defensa del medio ambiente cordillerano-patagónico. De esta manera, la participación ciudadana no sólo se da a nivel de la lucha por posicionarse frente al Estado nación, desde la disputa por el poder político tradicional, sino también desde el plano cultural-estético.
La cita de Pierre Bourdieu arriba señalada nos conduce a la problematización del tema de análisis aquí propuesto: los movimientos sociales ecologistas de las últimas décadas. Además de remitir a la posibilidad de generar nuevos espacios de participación política fuera de los mecanismos de la democracia formal. El movimiento de Vecinos autoconvocados de Esquel[3] (en adelante el Movimiento de Vecinos) que se desarrolló desde el año 2002 en la ciudad de Esquel,[4] constituye un ejemplo del tipo de participación política caracterizado por su espontaneidad, heterogeneidad y efectividad ante la obtención de los reclamos planteados. Sin embargo, la complejidad también es uno de los elementos significativos que caracterizan a este tipo de movilizaciones.
El Movimiento de Vecinos que surgió en Esquel, ciudad conocida por su promoción del turismo tanto invernal como estival. La fundación de la localidad de esquel tiene su origen oficial, hacia 1906, luego de la incorporación al resto del territorio chubutense a partir de la expedición del Coronel Fontana al Valle 16 de octubre. Esquel se desarrolló como una población dedicada a la explotación ganadera y maderera. La inmensa cantidad de recursos naturales y el hecho de ser una población fronteriza con Chile, ubicó a la ciudad en un lugar privilegiado que el Estado nacional persiguió conservar a través de la creación del Parque Nacional los Alerces. Hacia la década del ´70 Esquel comenzó a ser promocionado como lugar turístico y de atracción para el asentamiento de diversos proyectos productivos ligados a la explotación del mencionado recurso.
Sin embargo, en el año 2002 a partir de las exploraciones e instalación de la empresa minera canadiense Meridian Gold, los esquelenses vieron peligrar su espacio paradisíaco y privilegiado en el mundo por su calidad ambiental. Básicamente se conformó un movimiento que promovió el NO A LA MINA, para evitar su instalación en la ciudad de Esquel, aduciendo a la peligrosidad y riesgo ambiental que conlleva la explotación de oro.[5] La comunidad esquelense se vio dividida entre los opositores al emprendimiento y los que aprobaban la instalación de la mina. Entre éstos últimos sobre todo se encontraban los obreros pertenecientes a la UOCRA y algunos sectores político-partidarios. Las diferencias entre ambos grupos se dirimieron en un plebiscito en el mes de marzo de 2003, donde el movimiento del NO A LA MINA, obtuvo el 80% de los votos. A partir de estos resultados el gobierno provincial debió frenar temporalmente las exploraciones y trabajos de la minera Meridian Gold. Sin embargo, no significó el levantamiento de las instalaciones ya montadas, ni la prohibición de la aparición de nuevas exploraciones con la proyección de otros emprendimientos mineros en la Comarca Andina. En este sentido, actualmente el movimiento se encuentra en extensión de sus prácticas y sumando a otras localidades de la provincia del Chubut.
2. El debate en torno a la modernización reflexiva. Procesos de individualización e individuación
La modernización reflexiva implica una radicalización de la modernidad que quiebra las premisas y contornos de la sociedad industrial y que abre vías a una modernidad distinta. Esto implica la superación de la sociedad antigua sin la existencia de una revolución. Según Ulrich Beck: “No es la creciente pobreza, sino la creciente riqueza y la pérdida de su rival oriental lo que produce un cambio axial en los tipos de problemas, el ámbito de relevancia y la cualidad de lo político... los indicadores de un vigoroso crecimiento económico, una rápida tecnificación y una elevada seguridad laboral... ” (BECK, 1997: 16). Esta transformación de la modernidad que deviene reflexiva, implica autoconfrontación con aquellos efectos de la sociedad del riesgo[6] que no pueden ser tratados y asimilados dentro del sistema de la sociedad industrial (BECK, 1997: 19).
A pesar de que Beck reconoce que como parte del proceso de acrecentamiento de los rasgos de la modernidad, también se encuentra la extensión de la pobreza, recibió la crítica de Scott Lash por los límites que tendría la autoconfrontación en un contexto de exclusión social. Dado que al interior del centro del mundo globalizado, se produce el desarrollo de espacios periféricos que carecen de los elementos indispensables para la autoconfrontación.
En el caso de Lash y Urry que también se posesionan “desde el centro” de las sociedades desarrolladas, problematizan los conceptos de centro y periferia a partir de sostener que también en el centro del sistema mundial se ha generado una periferia con rasgos similares a la periferia del Tercer Mundo. Sobre todo ejemplificados a partir del vaciamiento institucional que se profundiza en la vida de los ghetos de las ciudades norteamericanas y la polarización social con el surgimiento de una infraclase en las urbes europeas.
Lash y Urry para explicar las actuales transformaciones a nivel de la individuación que acompaña esta nueva fase del proceso de modernización, recuperan los estudios y categorías teóricas existentes en las ciencias sociales, las cuales pertenecen fundamentalmente a diferentes tradiciones dentro de la teoría marxista. Dichas categorías son resignificadas para el análisis de las características de la nueva economía de signos y espacio que sustituyó al capitalismo organizado. El nuevo capitalismo desorganizado no está anclado en una concepción moderna del tiempo y el espacio, por el contrario se presenta desterritorializado y bajo el predominio de un tiempo instantáneo que no se puede observar ni experimentar.
Por otra parte, Lash y Urry disienten con el resto de los teóricos de la modernización reflexiva: Anthony Giddens y Ulrich Beck. Con los cuales si bien acuerdan con la reflexividad que acompaña al proceso de individuación creciente en la modernidad tardía, no acuerdan en el sesgo cognitivista de sus análisis.
Por el contrario Lash y Urry proponen el fortalecimiento de la mirada en la dimensión estética de la modernidad. Además de plantear las condiciones estructurales de la reflexividad. En este sentido, los autores reconocen que el exceso de motivaciones provenientes de los artefactos culturales provocan una situación de incapacidad en cuanto a la asimilación de la información por parte de la sociedad del capitalismo desorganizado. Sin embargo, mediante la reactualización de la teoría marxista, Lash y Urry sostienen la posibilidad de generar reflexividad en el contexto de las redes globales y estructuras de información y comunicación. A partir del acceso a éstas dependen las oportunidades de vida en la modernización reflexiva.
Por otra parte, la crítica al resto de los teóricos de la modernización reflexiva se origina a partir de que no sólo el conocimiento fluye a través de estructuras informacionales y comunicativas, sino también toda una economía de signos en el espacio, que superan en producción a los objetos materiales. Los signos pueden ser cognitivos o estéticos, de esta forma se puede producir una estetización de los objetos materiales, o bien el propio consumidor puede actuar como agente de estetización.
Uno de los caminos que proponen Lash y Urry para reconstruir la forma actual de las condiciones actuales de la reflexividad, es el análisis de los tres sistemas hegemónicos a nivel mundial que destacan en cuanto a los procesos de informacionalización. En este sentido, la aplicación de uno de los conceptos centrales que guían el análisis de “Economías de signos y espacio” es el de acumulación reflexiva, para explicar las formas actuales del proceso de acumulación económica. De este modo, Lash y Urry intentan incorporar el contenido cultural al debate en torno a los procesos productivos posfordistas del sistema japonés, alemán y anglosajón. El análisis de los tres sistemas permite ver que el componente estético rige tanto el consumo como la producción. [7]
Como rasgos fundamentales de la nueva economía Lash y Urry señalan su estructura informacional, dado que la competitividad depende de la capacidad de generar y procesar información basada en conocimiento. Por otra parte, el ordenamiento de las actividades de producción y consumo se producen a escala global, a la vez que la información que circula es de carácter discursivo.
Es justamente en la discusión de este punto donde América Latina se sitúa en desventaja con respecto a las sociedades sedes del capitalismo global. Por otra parte, la participación de América Latina se reduce al consumo de los productos globales y no al manejo de la producción de los mismos. En este sentido, no sólo la capacidad de acceso a los beneficios de la globalización es limitada, sino que se acrecientan los riesgos que la propia modernización posee.
Ulrich Beck define el concepto de sociedad de riesgo como la transformación de época y sistema en tres áreas de referencia:
1) La relación de la sociedad industrial moderna con los recursos de la naturaleza y la cultura.
2) La relación de la sociedad con las amenazas y problemas producidos por ella, que a su vez exceden los fundamentos de las ideas sociales de seguridad. Presentes en la ciencia, el derecho y especialmente en la política.
3) Las fuentes de significado colectivas y específicas de la cultura de la sociedad industrial están sufriendo de agotamiento y desencantamiento. (BECK, 1997)
Los temores que provoca sobre el hombre moderno vivir en una sociedad de riesgo, aumentan en espacios como el latinoamericano, donde la sociedad local tiene escasa participación en la toma de decisiones a nivel global. Sumado a la debilidad del Estado para ejercer un control efectivo sobre el desarrollo de las prácticas que ponen en peligro la perdurabilidad del medio ambiente.
Para los teóricos de la modernidad reflexiva, este proceso genera el regreso del individuo a la sociedad, a través de la autocrítica y la práctica reflexiva. El proceso de individualización se lleva adelante de una manera diferente a los clásicos conflictos de clases sociales. En particular Ulrich Beck, analiza el concepto de individualización como la “...desintegración, y segundo la sustitución de las formas de vida socioindustriales por otras, en las que los individuos deben producir, escenificar y remendar ellos mismos, sus propias autobiografías... el individuo como actor, constructor, malabarista y director de escena de su biografía...” (BECK, 1993: 130). Sin embargo, este es otro punto que distancia a América Latina del Primer mundo, dado que existen conflictos de tipo clasistas sin resolver, donde la aplicación de reformas neoliberales llevó a una situación donde “La expansión de la exclusión adopta connotaciones específicamente híbridas y complejas; algunas de ellas son la inclusión en la inclusión, la exclusión en la inclusión, la inclusión en la exclusión y la exclusión en la exclusión” (ROBLES, 2000).
A diferencia de los procesos de individualización del capitalismo desorganizado, en América Latina estamos frente a procesos de individuación. Recupero esta idea del sociólogo chileno Fernando Robles, quien realizó esta distinción entre dos conceptos que desde la teoría de la modernidad reflexiva (sobre todo en Giddens) se los utiliza indistintamente. Robles entiende por individuación “la forma históricamente específica que asume la construcción de la individualidad como principio axial de las sociedades de riesgo en el capitalismo periférico, caracterizado por la masificación y generalización de la exclusión” (ROBLES, 2000).
La individuación propia de los países latinoamericanos remite a la existencia de una matriz histórica diferente al resto de Occidente. Además que la dinámica de las sociedades periféricas conlleva la relocalización y deslocalización en forma simultánea. Deslocalización en la medida en que la globalización afecta singularmente desde afuera a los países de la periferia, y relocalización porque para que la globalización funcione efectivamente, debe convertir lo que proviene desde afuera, en un componente de la cultura local (ROBLES, 2000). De esta manera el capitalismo periférico adopta particularidades distintivas del capitalismo tardío de las sociedades del primer mundo.
3. La globalización de lo local, la localización de lo global. El movimiento ambientalista: “Pensar globalmente, actuar localmente”
La situación arriba planteada se encuentra vinculada a un proceso de desarrollo creciente a partir de los cambios sufridos a partir del año 1989, tales como la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la ex-URSS, entre otros. Localmente podemos señalar la profundización de las reformas neoliberales, con las consecuencias negativas que esto implicó para la región patagónica, con la privatización de Y.P.F., Y.C.F, Gas del Estado, entre otras empresas estatales (LLANOS, 1998; MARQUES, 1995; SALVIA, 1997, 1999; ZÁRATE, 2000).
Estos cambios a nivel estructural modificaron las características de las prácticas políticas, los individuos no aparecen en la escena de la política partidaria tradicional, sino que se manifiesta una subpolítica fuera del sistema político corporativo. Se estructura una nueva forma de hacer política “desde abajo”, es una política creativa que indica “el regreso del individuo a la sociedad”, al decir de Beck.
Considerando el concepto de individuación (arriba señalado) mucho más pertinente para espacios del capitalismo periférico, que el de individualización propio para sociedades del capitalismo central. Podemos recuperar la idea que propone Beck acerca de las nuevas formas que adquiere la política local. En el Movimiento de Vecinos, se desarrollan una serie de prácticas que intentan atraer –a la manera de GREENPEACE- la atención de los medios de comunicación y de aquellos grupos que aún no han logrado compenetrarse “con la causa”.[8] Además de pretender en todo momento mantenerse fuera de la política partidaria propiamente dicha, un miembro del movimiento manifestó:
...La Asamblea ha sido y es un espacio de aprendizaje e inteligencia colectiva...
La asamblea como tal jamás dialogó con los partidos, aunque algunos políticos se hayan acercado a ella y se los haya escuchado y/o repudiado. Inclusive ha habido gente de la asamblea que conformó un partido vecinal pero que funciona en forma independiente. Alguien dijo alguna vez que éramos un zoológico, tal vez sea así. A mí me gusta pensar que somos diversos, plurales, capaces de cambiar hacia adentro y hacia afuera...
Van Dijk remarca que “muchas ideologías (por ejemplo aquellas relacionadas fundamentalmente a conflictos sociales, dominación y resistencia) pueden ser organizadas a partir de la polarización que defina el endogrupo (ingroup) y el exogrupo (outgroup)” (VAN DIJK, 1995). El hecho que la entrevistada mencione cómo son vistos por quienes no pertenecen al grupo como “zoológico” haciendo alusión a las mezclas de estratos sociales y de ideologías presentes, implica contrarestar para autodefinir al movimiento recuperando las mismas apreciaciones externas convirtiéndolas en buenas propiedades acciones: “somos diversos, plurales, capaces de cambiar hacia adentro y hacia afuera...”. Estas últimas características deben tener quienes deseen ingresar al movimiento, no interesa la ocupación, sexo, edad, status social, sino quienes deseen “resistir” a la instalación de la minera.
En la década del ´90 fueron muchos los profesionales que optaron por radicarse en lugares “alejados” de las grandes urbes como Buenos Aires,[9] sobre todo como una elección de estilo de vida cercana a la preservación de la naturaleza y el medio ambiente.
Sin embargo, estos cambios no dejan de estar asociados a un proceso aún mayor de globalización que conlleva la globalización del capitalismo avanzado, dado que las prácticas y capitales transnacionales desempeñan un papel hegemónico, aunque no dejan de estar localizadas en ciudades estratégicas del capitalismo global. Por otra parte, los procesos globales pueden desarrollarse en localidades específicas y convertirse en un tipo de desarrollo autosostenido de esos lugares (LASH Y URRY, 1998: 378). En este sentido, podríamos afirmar que la ciudad de Esquel desde los inicios de la globalización optó por “museabilizar su frustración”[10] a través del turismo. Sin embargo, hacia el 2000 los esquelenses debieron enfrentar otro tipo de ingreso de la modernización (BERMAN, 1989) mediante el asentamiento de la Meridian Gold, todo un símbolo del capitalismo global en la Comarca Andina.
Ante las presiones de instalación de la empresa minera no fue el Estado nacional quien debió responder, dado que como producto de la desregulación minera aprobada durante el “menemismo”, son los estados provincial y municipal los que deben regular, legislar y brindar respuestas a las demandas de las población local. Nos encontramos frente a una situación donde, “...el desarrollo de prácticas transnacionales... sobrepasan a los Estados nacionales individuales con la generación de flujos inmensos de capital, dinero, bienes, servicios, personas, información, tecnologías, políticas, ideas, imágenes...” (LASH Y URRY, 1998: 373). Son prácticas vinculadas a la globalización del capitalismo avanzado, en este caso particular en un país del Atlántico Norte: Canadá. Lash y Urry señalan que los mismos Estados de donde surgen pierden la capacidad de control sobre este capital globalizado, pero debemos remarcar que aún menos posibilidades de control tienen los estados y sociedades locales donde se asienta y desarrolla el capital transnacional.
A pesar de que podríamos referir a la Patagonia como un espacio que surge “globalizado” por la instalación de capitales ingleses desde la incorporación de la región al contexto nacional a través de la campaña “al desierto” de 1879. La sede del manejo de dichos capitales –extraídos de la explotación ganadera- se encontraba en Londres, mientras que actualmente la sede puede estar en Nueva York o cualquier otra ciudad global. Sin embargo, son fenómenos diferentes porque directa o indirectamente los actores sociales en su conjunto se encuentran vinculados a la “internacionalización”, no sólo de capitales, sino parafraseando a Lash, de “signos y espacio”.
Durante las últimas décadas la localidad de Esquel desarrolló una vinculación con la naturaleza que los ubica en un punto intermedio entre aquellos grupos que: sostienen la imposición de límites absolutos por parte de la naturaleza y aquellos que piensan en función de la inexistencia de límites naturales. Dado que los esquelenses desarrollaron una serie de prácticas asociadas al turismo desde una concepción de desarrollo sustentable, entendiendo por éste una modernización que no afecta el bienestar del medio ambiente. Actualmente el turismo se ha convertido en uno de los organizadores más trascendentales que definen la relación naturaleza / sociedad. Lo cual no significa que no se afecte en forma negativa lo que visualmente provoca placer, dado que la misma concepción de ecología presupone, el consumismo. Lash sostiene: “...un elemento concreto del consumismo es una reflexividad acrecentada sobre los lugares y los medios, los bienes y servicios que “se consumen”, literalmente, en un encuentro social o en un consumo visual. Cuando las personas reflexionan sobre esos consumos, no sólo toman conciencia de un deber sino de ciertos derechos de consumir... a ciertas cualidades del medio ambiente, aire, agua y escenario...” (LASH Y URRY, 1998: 394).
En este sentido, a través de la reflexividad originada en el consumo y desarrollo del turismo, los esquelenses construyeron una vinculación naturaleza/sociedad conservacionista. Sin embargo, a diferencia de los movimientos ecologistas del denominado Primer Mundo, el Movimiento de Vecinos se inscribe en una situación de las movilizaciones pertenecientes a la periferia de la periferia.[11] Esto implica considerar por un lado, la debilidad de los derechos adquiridos en la etapa del Estado “de bienestar”.[12] Y por otro lado, la combinación del reclamo que nos emparenta a las demandas de las sociedades del capitalismo tardío, con otras ligadas a procesos de alteridad, tales como los reclamos de las comunidades mapuche tehuelche. En el caso de éstos últimos, coincide que luego de una larga etapa de exclusión, arrinconamiento e invisibilidad, actualmente se encuentran desarrollando un proceso de emergencia identitaria por parte de integrantes de las mismas comunidades.[13] No sólo se sumaron al reclamo aquellas comunidades afectadas directamente al emprendimiento minero, sino también todos los grupos que reivindican los derechos de los pueblos originarios.
Entre los movimientos que se pronunciaron en contra de la instalación de la mina se encuentran: Comunidad de Costa de Lepá, (Esquel), Longko Comunidad Füta Huau. Comunidad de Alto río Lepá, entre otros movimientos.
En el pronunciamiento las comunidades mapuche-tehuelches (tal como ellos se autodenominan) manifiestan:
...a los hermanos que creen que la mina será una alternativa a la pobreza, les decimos que eso es un ENGAÑO. La mina traerá más pobreza y enfermedades. La solución es que se cumplan NUESTROS DERECHOS a la AUTODETERMINACIÓN y LIBERTAD, a volver a la TIERRA para desarrollarnos de acuerdo a NUESTRA IDENTIDAD. Nosotros decimos: ¡NO A LA EXPLOTACIÓN MINERA! ¡NO A LOS DESALOJOS! ¡NO A LA DEPREDACIÓN DEL WALLMAPUCHE![14] ¡NO AL ESTADO RACISTA! ¡SÍ A UNA SOCIEDAD QUE TENGA COMO RIQUEZA A LA DIVERSIDAD CULTURAL!
Tal como se refleja en la proclama la oposición a la instalación de la mina se entrelaza con el reclamo por el derecho a la tierra, al respeto a las diferencias, entre otras cuestiones que muestran la necesidad de manifestarse y la oportunidad que el NO A LA MINA les genera como espacio de participación.[15] La Organización de Comunidades Mapuche Tehuelche 11 de Octubre es una de las organizaciones que lleva adelante la difusión del pensamiento de varias comunidades que en este momento se encuentran atravesando dificultades para mantener la posesión de las tierras.[16] La instalación de la mina por extensión es representativa de toda la serie de desalojos que históricamente debieron afrontar las comunidades mapuche tehuelche en Patagonia.
En este sentido, en el Movimiento de Vecinos, se conjugaron las fuerzas provenientes de las comunidades mapuche tehuelche, que han interpretado a través del tiempo la relación con la naturaleza como de comunión, dado que la tierra forma parte de los ejes que componen su sistema de representación del mundo (MARIÁTEGUI, 1969). Sumado a grupos sociales que deben apelar a los conocimientos de la ciencia para poder enfrentar los riesgos a los cuales se ven sometidos por la utilización del conocimiento científico.[17] Muchos de quienes se encuentran en el último grupo son profesionales universitarios, docentes, abogados, periodistas, representantes de O.N.Gs. ambientalistas, entre otros.
Scott Lash distingue tres niveles de política ambiental:
· Primero, preservar de los cambios, en particular de los que se pueden considerar excrecencias de la “modernidad”. Lo protegido tal vez se caracterice como “natural” o “tradicional”,
· Segundo, los intentos de reformar actividades sociales que se consideran perjudiciales para el medio ambiente, por vía de la legislación, régimen impositivo o pautas de consumo.
· Tercero, la propuesta ecológica de transformación de las sociedades industriales: la ética del trabajo, la índole del consumismo y el maltrato global del planeta. Situación ante la cual se plantea una respuesta global. (LASH Y URRY, 1998: 397).
En el caso del Movimiento de Vecinos se combinan de manera compleja la participación en los tres niveles. Dado que los distintos grupos coinciden en la protección de la naturaleza en función de evitar daños en muchos casos irreversibles, aunque con diferentes grados de adhesión a esta idea. Hay quienes considerar que no se debe modificar la naturaleza tal cual está, otros –como el caso de los mapuche tehuelches- hacerlo pero sin la inclusión de elementos tecnológicos que significan la degradación de la naturaleza.
Por otra parte, también se plantea la necesidad de generar otro tipo de legislación a nivel nacional, provincial y municipal que coloque freno a la explotación minera. En este sentido tenemos toda una serie de ordenanzas que el Movimiento de Vecinos promovió y continúa trabajando por su sanción, tales como la prohibición de la utilización del cianura y otros elementos contaminantes, la prohibición de la minería metalífera a cielo abierto en todo el territorio provincial, entre otras.
Y por último, a través de la participación en foros latinoamericanos y nacionales el movimiento tomó contacto con otros grupos que presentan una lucha similar a la generada en Esquel, además de vincularse a través de la red de internet con movimientos globales de distintos lugares del mundo. En este sentido los esquelenses adhieren a una lucha conservacionista del medio ambiente que tiene representantes y militantes a lo largo de todos los países.
El Movimiento de Vecinos posee una página en internet mediante la cual interactúan con otros movimientos y dan a conocer a los “internautas” las problemáticas comunes que poseen con otros lugares de la tierra. En la página uno puede encontrar información que permite no sólo reconstruir la historia del movimiento, sino informes científicos acerca de los daños que ocasionan emprendimientos similares en otros lugares del mundo, las proclamas de distintos grupos y movimientos sociales, entre otros elementos que brindan la posibilidad de poseer un panorama más amplio que el puramente local. Además se ofrecen direcciones para obtener un contacto directo con el Movimiento de Vecinos.
Este último punto nos remite a la presencia y vinculación con elementos de la globalización, dado que en este marco se da una circulación de imágenes, personas, lugares, etc. a escala global que tienden a reducir las distancias espaciales y temporales. Según Lash, referiéndose a los movimientos ecologistas: “Si en efecto esas redes de comunicación movilizan el paradigma cultural de lo posmoderno, es mucho menos claro que pertenezcan al mundo anterior de la modernidad y a la crítica de las ideas y las ideologías” (LASH Y URRY, 1998: 406). Sin embargo, no debemos sobredimensionar este nuevo tipo de interacciones en la gestión del movimiento político, dado que el impacto en la conformación del movimiento se complementa con un tipo de interacción “cara a cara” que continúa teniendo amplia vigencia en las prácticas políticas locales. Tal como indicó una de las entrevistadas:
Personalmente me dediqué desde fines de 2002 y hasta el plebiscito a la difusión en los barrios. Pasábamos videos, charlábamos con la gente, llevábamos la palabra de algún médico; nos reuníamos en escuelas o juntas vecinales después de una convocatoria casa por casa. Después del plebiscito hicimos un intento de trabajar con grupos de desocupados que "fracasó", así entre comillas, creo que por inexperiencia y disidencias ideológicas entre los mismos vecinos que conformábamos la comisión. Siempre repartí volantes, puse la cara en los medios para hacer convocatorias o dar información y formé parte de los grupos que elaboran el material de difusión. Pero todos sabemos que podemos hacer cualquier cosa.
Tal como expresa la cita de la entrevista, las prácticas políticas institucionalizadas y posibles de sintetizar como “barriales”, debieron ser recuperadas y resignificadas para dar a conocer e incorporar integrantes y simpatizantes al Movimiento de Vecinos.[18] Dado que el acceso a la red de internet, por la cual se enviaban mensajes electrónicos posee en la región una accesibilidad limitada, el trabajo de difusión en los barrios se tornó fundamental. Por otra parte, un elemento que los autoconvocados por el NO A LA MINA, remarcan como positivo por distintos motivos, la inexistencia de jerarquizaciones al interior del movimiento, lo cual confunde a los opositores al movimiento por no hallar referentes y “jefes” a quienes culpabilizar. Por otro lado, la movilidad en los roles dentro del movimiento les permitió autoimaginarse y proyectarse como democráticos y pluralistas.
4. Conclusiones
La heterogeneidad del movimiento del NO A LA MINA, se constituyó llamativamente en uno de los elementos que mayor cohesión brindó al reclamo. En la negativa a la instalación de la minera Meridian Gold confluyeron múltiples intereses de distintos grupos sociales, esto mismo fue canalizado exitosamente a través del reclamo por ellos mismos denominado popular.
Este movimiento en algunos aspectos puede ser analizado a partir de una de las perspectivas sociológicas pertenecientes a la teoría de la modernización reflexiva. Sobre todo aquellos elementos que son similares a los movimientos ecologistas del primer mundo: la forma de manifestarse, el tipo de reclamo, la utilización de determinados mecanismos de difusión, la conexión entre lo global y lo local, entre otros. Sin embargo, también se presentan una serie de particularidades sobre todo a raíz de la combinación de un reclamo global como es el perteneciente al movimiento Verde, con los intereses de los pueblos originarios que reclaman su derecho a la tierra. En este sentido, simultáneamente interactúan elementos pertenecientes a distintos tipos de sociedades: tradicionales, modernas y algunos rasgos de la modernidad radicalizada.
Una línea a profundizar está vinculada a la perdurabilidad del Movimiento de Vecinos, como un movimiento ciudadano que trasciende la coyuntura por la resistencia a la instalación de la explotación minera. Hasta ahora está demostrando su capacidad de convocatoria a través de marchas, manifestaciones, asambleas, entre otras, a pesar de la decisión y adhesión que obtuvieron en el plebiscito de 2003.
Este es un rasgo que se presenta en las sociedades latinoamericanas, en donde hacen su aparición rasgos posmodernos con anterioridad a la resolución de la modernización. Al decir de Martín Hopenhayn factible de ser sintetizado en la frase: “POSTMODERNOS POR OSMOSIS, EN MEDIO DE UNA MODERNIZACION PENDIENTE”.
5. Bibliografía
- Auyero, Javier, (comp.) ¿Favores por votos?. Estudios sobre clientelismo político contemporáneo. (Editorial Losada, Buenos Aires, 1997)
- Beck, Ulrich: La invención de lo político, (F.C.E., Buenos Aires, 1993)
- Beck, U; Giddens, A. y Lash, S.: Modernización reflexiva. Política, tradición y estética en el orden social moderno. (Alianza Universidad. Madrid. 1997)
- Berman, Marshall: Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, (Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 1989)
- Briones, Claudia: La alteridad del “Cuarto Mundo”. Una deconstrucción antropológica de la diferencia (Ediciones del Sol. Serie antropológica, Buenos Aires, 1998)
- DESARROLLO ECONÓMICO. REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES, vol. 38, Nº 151, (octubre-diciembre de 1998).
- Giddens, Anthony: Consecuencias de la modernidad (Alianza Universidad, Madrid, 1997)
- Hopenhayn, Martín: Ni apocalípticos ni integrados. Aventuras de la Modernidad en América Latina. (Chile F.C.E. 1994)
- Lash, Scott y Urry, John: Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la posorganización. (Amorroutu editores, Buenos Aires, 1998)
- Lash, Scott: Sociología del posmodernismo (Amorrourtu editores, Buenos Aires, 1997)
- Luhmann, Niklas: Observaciones de la modernidad, Racionalidad y contingencia en la sociedad moderna. (Paisós Studio, Barcelona, 1997)
- Marques Daniel y Palma Godoy Mario: Distinguir y comprender. (Comodoro Rivadavia. Editorial Proyección Patagónica. 1995)
- Mariátegui, José Carlos: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. (Amauta, Lima, 1969)
- Pratz, Llorenz: Antropología y Patrimonio (Ariel, Barcelona, 1997)
- Robles, Fernando: Individualización e individuación, inclusión/exclusión y construcción de identidad en las sociedades periféricas de riesgo.Lineamientos preparatorios para una sociología de la exclusión. Departamento de Sociología, Universidad de Concepción. Chile. 2000.
- Salvia, Agustín (Comp.): La Patagonia de los noventa,(La Colmena, UBA-UNPA, Buenos Aires, 1999)
- Salvia, Agustín (Comp.): La Patagonia privatizada. Crisis y cambios estructurales en el sistema regional patagónico y sus impactos en los mercados de trabajo. (Colección CEA-CBC. Universidad de Buenos Aires (UBA) - Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA). Buenos Aires. Mayo de 1997)
- Troiano, Marcelo: ...Y nació Esquel (Edición del autor, Esquel,1993)
- Troiano Marcelo. “Comportamiento matrimonial de chilenos en la zona de Esquel. (1901-1930)”. III Encuentro argentino-chileno de estudios históricos. Museo Roca. Trevelin. Chubut. 1999.
- van Dijk Teun A. “Discourse semantics and ideology” y fue publicado en la revista Discourse & Society 6/2 (1995, Sage: 243-289)
- Waldman, Peter: El peronismo, 1943-1955, (Hyspamérica, Buenos Aires, 1985)
- Zárate, Rubén y otros: Patagonia austral. Integración inconclusa y subdesarrollo inducido (Homo Sapiens, Rosario, 2000)
Fuentes utilizadas:
- Archivo de los diarios: El Oeste de Esquel, Crónica y El Patagónico de Comodoro Rivadavia.
- Panfletos e informes del Movimiento NO A LA MINA y de la empresa Meridian Gold.
- Entrevistas realizadas a miembros del Movimiento de Vecinos.
ANEXO DOCUMENTAL
Cronología
- 1999: Primer “sondeo” en Galadriel.
- Abril 2002: Presentación sobre la mina de Brancote a las autoridades encargadas de otorgar el permiso.
- Mayo 2002: Miembros de la comunidad de Esquel presentaron un proyecto y pedido de planes sociales a Brancote y Meridian. No recibieron ninguna respuesta por parte de las entidades mencionadas.
- julio 2002: Se estableció un laboratorio en Trevelin sin dar a conocer explícitamente las actividades.
- 8 de julio de 2004: Meridian da su primer conferencia de prensa expresando su deseo de ser un “buen vecino”.
- 15 de julio de 2002: Comienzan las primeras advertencias sobre el uso de cianuro por parte de docentes de la comunidad.
- julio de 2002: primeros repartos de panfletos advirtiendo los peligros de la instalación de la mina.
- 30 de julio de 2002: Charla de Dupont sobre cianuro.
- 12 de septiembre de 2002: El subsecretario de Desarrollo Económico de la provincia del Chubut: Eduardo Scagnetti, dijo ayer que la provincia tiene una importante perspectiva por la explotación de minas de oro.
- 20 de septiembre de 2002: Reunión de “Vecinos Autoconvocados”.
- Septiembre de 2002: cátedras públicas en la Universidad local advirtiendo sobre la contaminación.
- 30 de septiembre de 2002: El “movimiento ciudadano” solicita las primeras respuestas sobre la utilización de cianuro a la empresa.
- 18 de octubre de 2002: Presentación del Estudio de Impacto Ambiental. (EIS)
- 21 de octubre de 2002: El EIS es puesto a disposición del público.
- 30 de octubre de 2002: Se cierra el laboratorio de Trevelin, por decisión del consejo municipal.
- Octubre de 2002: Comienzan a desarrollarse las Asambleas vecinales para difundir y esclarecer información acerca de la instalación de la mina.
- 4 de noviembre de 2002: Se aplaza la audiencia pública por decisión de los asesores legales de Esquel.
- 7 de noviembre de 2002: Los Autoconvocados se convierten en Autoconvocados por el NO en contra de la instalación de la mina.
- 7 de noviembre de 2002: La UOCRA se pronuncia a favor del proyecto.
- 13 de noviembre de 2002: pintada por el NO A LA MINA. Presentación del proyecto para un plebiscito.
- 25 de noviembre de 2002: Se juntan 600 personas en una de las Asambleas deliberativas. Primera marcha en contra del proyecto de instalación de la mina.
- 27 de noviembre de 2002: Los medios a nivel nacional difunden información sobre el tema de la instalación de la mina en Esquel.
- 4 de diciembre de 2002: Marcha contra la mina.
- 6 de diciembre de 2002: Reunión de Meridian con la Cámara de Comercio.
- 4 de enero de 2003: Marcha contra la mina.
- 4 de febrero de 2003: Marcha por el NO A LA MINA.
- 13 de febrero de 2003: El Intendente Williams veta una ordenanza que iba a prohibir el cianuro.
- 14 de febrero de 2003. Nota enviada a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dando a conocer las persecusiones a distintos miembros del movimiento NO A LA MINA.
- 21 de febrero de 2003: La audiencia pública se aplaza indefinidamente.
- 25 de febrero de 2003: manifestaciones a favor y en contra de la instalación de la mina en los festejos aniversario de la localidad.
- febrero de 2003: el Intendente decide autorizar el plebiscito.
- 4 de marzo de 2003: Marcha contra la mina.
- 15 de marzo de 2003: conformación del grupo de Autoconvocados por la mina.
- 18 de marzo de 2003: sale a circulación el primer número de El ciudadano en Movimiento, del Movimiento Ciudadano de Esquel.
- 20 de marzo de 2003: marcha contra la mina.
- 21 de marzo de 2003: Se suspende la exploración.
- 23 de marzo de 2003: Se realiza el plebiscito: el sí: 18%, y el no: 81%.
- 4 de abril de 2003: Marcha por el NO A LA MINA.
- 4 de julio de 2004: en la manifestación por el NO A LA MINA de todos los 4 de cada mes se instala un monolito frente a las instalación de la minera en el centro de la ciudad de Esquel.”
Brígida Baeza
Comodoro Rivadavia
[1] Este trabajo tuvo su origen a partir de la elaboración de una reseña bibliográfica presentada en la visita del sociólogo Scott Lash a la UNPA (Caleta Olivia) el 12 de julio de 2003. La necesidad de problematizar la corriente teórica en torno a las nuevas formas de reflexividad que se debaten en el área de la sociología, consideré válido analizar qué aspectos de la misma pueden o no ser recuperados para el análisis de los movimientos sociales en un caso de la periferia del sistema global.
[2] Docente de la cátedra de sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la U.N.P.S.J.B., becaria doctoral del CONICET. Doctoranda en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).
[3] Tal es la autodenominación que difunde el movimiento en la actualidad. Hacia 2003 de autodenominó Movimiento Ciudadano de Esquel.
[4] Localidad de aproximadamente 30.000 habitantes, ubicada al noroeste de la Provincia del Chubut. Sobre el poblamiento de grupos originarios, grupos inmigrantes de chilenos, vascos, galeses, italianos, entre otros, ver las obras del historiador Marcelo Troiano: ...Y nació Esquel (Edición del autor, Esquel,1993) y “Comportamiento matrimonial de chilenos en la zona de Esquel. (1901-1930)”. III Encuentro argentino-chileno de estudios históricos. Museo Roca. Trevelin. Chubut. 1999.
[5] Entre los riesgos que provocaría la explotación se encuentran: la utilización de 1,5 millones de litros de agua por día; remover 45 millones de kg. de roca con explosiones diarias durante diez años; la utilización diaria de 6 toneladas de cianuro de sodio, 400 kg. de ácido clorhidrico, 400 kg. de soda cáustica y litargirio, entre otros elementos que tardan cientos de años en degradarse. Sumado a las ganancias desiderales que representaría para la empresa por estar exenta de impuestos, en diez años la empresa minera ganaría; 1.500 millones de dólares, mientras que el gobierno provincial sólo obtendría un 2% por regalías, pero debería pagar un 5% de reembolso a exportaciones al salir el oro por puertos patagónicos.
[6] Beck caracteriza la sociedad de riesgo, como un sistema y cambio de época en tres esferas: “...de la moderna sociedad industrial con los recursos de la naturaleza y de la cultura;...de la relación de la sociedad con los peligros y problemas por ella generados, ...que...sobrepasan los elementos de las representaciones sociales sobre la seguridad;...la disolución, la destrucción y el desencantamiento de las fuentes de pensamiento colectivas... de la cultura social industrial...” Ulrich Beck: “Cap. II. De la teoría crítica a la autocrítica de la sociedad de riesgo”, en: Beck, Ulrich: La invención de lo político, (F.C.E., Buenos Aires, 1993), pág. 35; también podemos mencionar el análisis que propone Niklas Luhmann acerca de la conciencia del riesgo que viven las sociedades actuales, dado que a partir de la denominada posmodernidad se evidencia la pérdida de confianza en las descripciones que la modernidad realizó de si misma, y la inseguridad en sus creaciones. Luhmann propone centrarse en el carácter estructural de la sociedad moderna como un sistema funcionalmente diferenciado, para lo cual es necesaria distinción entre autorreferencia y referencia ajena; para Luhmann sólo el conocimiento científico puede someterse a sucesivas observaciones, e integrar los resultados en un sistema. En: Niklas Luhmann: Observaciones de la modernidad, Racionalidad y contingencia en la sociedad moderna. (Paidós Studio, Barcelona, 1997) Pp. 26-47.
[7] En el sistema japonés la estructuración del sistema se da en un sentido horizontal, por lo tanto de la misma manera son organizadas las estructuras de información. En cambio en el sistema alemán que está basado en la generación de productos mecánicos, predomina la fusión de dos sistemas de información: el educativo y la empresa. Por lo tanto las relaciones son menos horizontales y colectivas que en el caso japonés. Por último en el sistema anglosajón se presenta la combinación de la horizontalidad a nivel de los puestos medios y altos, y la verticalidad en los puestos de menor nivel. Quienes se encuentran con mayor capacitación compiten en el mercado por imponer sus proyectos en diferentes empresas. Las diferencias presentes entre los tres sistemas, posicionan al modelo anglosajón como aquel en que las estructuras informativas alientan a un tipo de consumo reflexivo, en “4. Acumulación reflexiva: estructuras de información y sistemas de producción” : Lash, Scott y Urry, John: Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la posorganización. (Amorroutu editores, Buenos Aires, 1998).
[8] En el caso del movimiento del NO A LA MINA, se realizaron diversas formas de participación, entre las que se encuentran multitudinarias manifestaciones, distribución de información en mesas instaladas en la vía pública, pintadas en la calle frente a las oficina de la minera, murales alegóricos, “escraches”, festivales artísticos, entre otras. El movimiento del NO A LA MINA, se junta todos los 4 de cada mes a manifestarse mediante distintas alternativas. En una de las últimas manifestaciones realizadas, cortaron una de las calles céntricas de Esquel donde aún mantiene sus oficinas la empresa minera para colocar un monolito que recuerda la decisión popular del NO A LA MINA. “Marcharon y colocaron monolito” en: Diario El Oeste, 6 de julio de 2004.
[9] En promedio Patagonia presenta en base a los datos de 1991 un 40% de población migrante, con un claro predominio de los nacidos en Argentina. En el caso particular de Esquel se registró un crecimiento poblacional de 75,2 entre 1980 y 1991. Informe “La población de la Patagonia. Aspectos de su dinámica a partir de la información censal” Senado de la Nación. 1993.
[10] Al perder la base material que sustentaba una determinada región o ciudad, se busca activar elementos de las identidades de referencia y la atracción de inversiones o promoción turística, Llorens Pratz, Antropología y Patrimonio: (Ariel, Barcelona, 1997)
[11] “Periferia de la periferia” en cuanto a que dentro de un mismo estado se crean situaciones de colonización interna.
[12] Una de las medidas que impactó en la zona fue la protección que recibían los trabajadores rurales a partir del Estatuto del Peón de Campo, sobre este tema ver: Waldman, Peter: El peronismo, 1943-1955, (Hyspamérica, Buenos Aires, 1985)
[13] El concepto de aboriginalidad que recupera Claudia Briones de la antropología australiana, permite explicar por qué las (auto) adscripciones como “indígenas” han perdurado a través del tiempo y ayuda a entender que la alteridad del Cuarto Mundo es una constante multiposicionada co-producción de distintos “ellos” y “nosotros” en base a una cierta idea de preexistencia. En base a esta idea se han construido distancias temporales, territoriales y sociales, en Briones, Claudia: La alteridad del “Cuarto Mundo”. Una deconstrucción antropológica de la diferencia (Ediciones del Sol. Serie antropológica, Buenos Aires, 1998), Pág. 256.
[14] Walmapuche significa territorio ancestral mapuche.
[15] En una charla informativa brindada por el Movimiento NO A LA MINA de Esquel, se le otorgó la palabra al “Longko Quilaqueo”. Quilaqueo consideró que era una buena oportunidad para solicitar a los presentes que luchen por la no desaparición de las tradiciones mapuche, y en clara oposición a la modernización que pretende introducir la minera en la explotación recalcó: “...nosotros no necesitamos máquinas, tenemos buenos brazos, hombres, mujeres para sacar el oro”. Esta frase está vinculada a la relación ancestral de los pueblos originarios con los metales. Nota de trabajo de campo, 2 de julio de 2004, Comodoro Rivadavia.
[16] Uno de los acontecimientos que tomó estado público y generó una serie de demandas judiciales fue el desalojo de la familia Curiñanco de las tierras de la Compañía del Sur del grupo Benetton, por el Juez Colabelli de Esquel. Diario EL Patagónico, 5 de mayo de 2004.
[17] Esta contradicción es remarcada por Lash: “En la sociedad de riesgo, la ciencia aparece como la que más riesgos produce, aunque en gran parte sean invisibles a nuestros sentidos”. Lash, Scott y Urry, John: Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la posorganización. (Amorroutu editores, Buenos Aires, 1998). Pág. 395.
[18] Sobre la persistencia de prácticas políticas “cara a cara”, tal como el clientelismo y la política barrial, y que minimiza el impacto que puedan tener los efectos mediáticos, ver: Javier Auyero: “Evita como perfomance. Mediación y resolución de problemas entre los pobres urbanos del Gran Buenos Aires”, en: Auyero, Javier, (comp.) ¿Favores por votos?. Estudios sobre clientelismo político contemporáneo. (Editorial Losada, Buenos Aires, 1997). Pp. 169-232.